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  • Susana Pérez

    Susana Pérez es una de las actrices más reconocidas de la televisión cubana y, para mí, también uno de sus rostros más bellos. Nació en Marianao, La Habana, en 1952, y comenzó sus estudios de arte en la Escuela del Instituto Cubano de Radio y Televisión en 1971. Su primera experiencia frente a las cámaras fue como presentadora y poco después pasó a la actuación, iniciando una carrera que terminaría abarcando televisión, teatro, radio, cine, doblaje y dirección. Su consagración llegó especialmente a través de las telenovelas. Entre sus trabajos más recordados están Rosas a crédito, Sol de Batey y El balcón de los helechos. Sol de Batey, donde interpretó a Charito, quedó especialmente ligada a su carrera. La propia Susana ha contado que la novela tuvo un gran impacto y que, más de veinticinco años después, todavía era recordada como un punto de referencia no solo para su trabajo, sino también para la televisión cubana. Aunque la televisión fue fundamental en su popularidad, su carrera en Cuba fue mucho más amplia. Trabajó también en teatro, radio, cine y doblaje, además de conducir programas y dirigir proyectos para televisión y teatro. Incluso trabajó como profesora de actuación. Esa variedad ayuda a entender por qué su trayectoria no puede reducirse solamente a las telenovelas. Desde 2008 reside en Miami, donde continuó trabajando en distintos medios. Participó en producciones de televisión realizadas en Estados Unidos, pero el teatro ha ocupado un lugar especialmente importante en esta etapa de su carrera. En una entrevista de 2011 ya hablaba de sus proyectos teatrales en Miami y de lo que significaba para ella el contacto directo con el público. En los escenarios de Miami ha formado parte de numerosas producciones. En 2022 interpretó a Tía Nancy en ¿Y tú qué has hecho?, presentada en la Sala Roxy de Tropical Park. También ha estado en obras como Los pájaros tirándole a la escopeta y El condominio. Más recientemente se incorporó a la adaptación teatral de Fresa y Chocolate en Teatro Trail. En Miami he podido seguir de cerca esta etapa de su carrera. La he visto en muchas obras, entre ellas El burdel del ojo azul, El Premio Gordo y Enemigas íntimas. Para mí, Susana Pérez está muy ligada a recuerdos felices: mi niñez, noches tranquilas viendo telenovelas en familia y, después, muchas salidas al teatro. Algunas terminaron siendo noches completas, de conocer personas nuevas, conversar con otros asistentes y disfrutar todo lo que rodeaba la función. Siempre me ha parecido una actriz elegante, igual de buena en el drama que en la comedia. La admiro desde Cuba y todavía me pasa algo muy simple: a veces una obra no me llama demasiado la atención, pero si sé que ella está, voy. FUENTES Havana Times. “A Chat with Cuban Actress Susana Perez.” 2011. https://havanatimes.org/interviews/a-chat-with-cuban-actress-susana-perez/ El Ingenio Teatro. “Susana Pérez. ”https://elingenioteatro.com/staff/susana-perez/ Fotos de La Habana. “Susana Pérez y la serena belleza de una estrella que brilló en todo.” 2022. https://fotosdlahabana.com/susana-perez-actriz-cubana-television-cine/ Artburst Miami. “Confesiones de cuatro mujeres en la comedia musical ‘¿Y tú qué has hecho?’” 2022. https://www.artburstmiami.com/articulos-en-espanol/confesiones-de-cuatro-mujeres-en-la-comedia-musical-y-tu-que-has-hecho

  • Pan con timba

    En su forma más sencilla, el pan con timba consiste en pan con dulce de guayaba. Durante décadas fue una comida sencilla y económica en Cuba, y su nombre ya aparece documentado a comienzos del siglo XX. El origen de la palabra timba, sin embargo, no está completamente claro. Una de las explicaciones populares más repetidas se remonta al siglo XIX y la relaciona con trabajadores británicos vinculados al ferrocarril y con la palabra inglesa timber. Según esta historia, el dulce de guayaba les habría recordado a la madera oscura que se colocaba debajo de los rieles del tren. Hasta ahora, sin embargo, no hemos encontrado una fuente contemporánea del siglo XIX que confirme esa explicación. Lo que sí podemos documentar es que la expresión ya circulaba en Cuba a comienzos del siglo XX. En una edición de 1909 ya aparece la expresión “pan con timba”, y en 1931 Blanche Z. de Baralt describía el popular “pan con timba” como pan con un pedazo de dulce de guayaba, que podía comprarse por dos centavos en cualquier bodega. Con el tiempo han aparecido distintas maneras de prepararlo. Hoy se encuentran versiones con queso blanco o queso crema, e incluso con el pan tostado. En mi casa, por ejemplo, hay dos preferencias: a mí me gusta con queso crema y a mi papá, con lascas de queso blanco. A mí me interesan tanto la comida como las historias que hay detrás de ella. Y creo que parte del encanto del pan con timba está precisamente en eso: es una comida muy sencilla, pero tiene una historia que todavía despierta curiosidad. Si además no fuera una delicia, probablemente yo no estaría aquí, más de un siglo después, tratando de averiguar de dónde salió su nombre. También cuesta no pensar en el contraste. Durante mucho tiempo, el pan con timba estuvo asociado con una comida económica, muy común entre familias trabajadoras. Así lo recordaban también los mayores de mi familia. Hoy, algo tan simple puede resultar mucho más difícil de conseguir y, para algunos, casi sentirse como un lujo. FUENTES Diario de la Marina. Edición del 9 de febrero de 1909. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. https://prensahistorica.mcu.es/ca/catalogo_imagenes/grupo.do?path=2001087253 Suárez, Constantino. Vocabulario cubano. 1921. https://ufdcimages.uflib.ufl.edu/AA/00/05/94/09/00001/vocabulariocuban00sure.pdf Baralt, Blanche Z. de. Cuban Cookery. 1931, p. 12.https://euvs-vintage-cocktail-books.cld.bz/1931-Cuban-Cookery-by-Blanche-Z-de-Baralt/12/

  • Batista: Inicios

    La historia de Fulgencio Batista comienza en 1901, en la zona de Banes, en la entonces provincia de Oriente, cuando Cuba aún se encontraba bajo administración estadounidense. Sus primeros veinte años coincidieron con el establecimiento y los primeros años de la República, pero su vida transcurrió principalmente en el oriente cubano, en un entorno marcado por la economía azucarera, el trabajo desde joven y los estudios nocturnos. En esos años trabajó en distintos oficios y comenzó a moverse más allá de Banes, hasta que en 1921, a los veinte años, ingresó en el Ejército cubano. Al concluir la Guerra de Independencia contra España, Cuba pasó a ser administrada por Estados Unidos a partir de 1899. Durante este período, la Convención Constituyente aprobó la Constitución de 1901 el 21 de febrero, en la que Cuba se definía como un Estado independiente y soberano organizado como República. La Enmienda Platt se convirtió en ley estadounidense el 2 de marzo de 1901, y la Convención cubana terminó incorporándola como apéndice constitucional el 12 de junio. Entre sus disposiciones, la Enmienda otorgaba a Estados Unidos el derecho de intervenir en asuntos de Cuba y permitía el establecimiento de bases navales. La Guerra de Independencia había causado extensos daños económicos, especialmente en los sectores exportadores del azúcar y el tabaco. Durante esos años aumentó la inversión extranjera en actividades como la infraestructura, el tabaco y, especialmente, la industria azucarera. En la provincia de Oriente, compañías como United Fruit impulsaban una transformación mediante centrales azucareros, líneas ferroviarias y poblados vinculados a la producción azucarera. En Banes, esta transformación comenzaba a hacerse visible con la apertura del Central Boston en 1901. En ese Banes en transformación, la economía de la familia Batista también estaba ligada a la caña. Belisario Batista Palermo trabajaba como cortador de caña y estaba casado con Carmela Zaldívar González. Fulgencio nació el 16 de enero de 1901 en Veguitas, Banes, y fue el mayor de cuatro hijos varones. Cuando Fulgencio tenía unos seis meses, la familia se trasladó a La Güira, donde sus padres construyeron un bohío. El bohío tenía una sala y un dormitorio y no tenía sistema de plomería. La familia se abastecía de agua en ríos o estanques cercanos. Durante la zafra, Belisario trabajaba como cortador de caña; fuera de ella, cosechaba plátanos que Carmela vendía. A los ocho años, la situación económica de la familia llevó a Fulgencio a dejar de asistir a la escuela durante el día para trabajar junto a su padre como cortador de caña. En Banes, el Colegio Los Amigos, administrado por cuáqueros estadounidenses, ofrecía clases nocturnas. Fulgencio asistió a estas clases mientras trabajaba durante el día. La lectura fue una afición importante: utilizaba sus ahorros para comprar libros o revistas. Ramón Fernández, director de las clases nocturnas, lo animó a leer sobre diversos temas y le enseñaba historia y economía. Más tarde, Batista mencionó la historia y la geografía entre sus materias favoritas. En plena adolescencia, Batista sufrió la pérdida de su madre, Carmela Zaldívar. Tras su fallecimiento, la familia se trasladó durante un tiempo a una plantación azucarera. Fulgencio trabajó primero en labores agrícolas y, por un breve período, realizó tareas administrativas como tenedor de libros y pesador de caña. Terminada la zafra, la familia regresó a La Güira. Tras ese regreso, Fulgencio dejó el hogar familiar y comenzó a buscar trabajo fuera de Banes. En San Germán comenzó como aguador y, con el tiempo, pasó a llevar el registro de las horas de una cuadrilla de trabajadores. De San Germán, Batista pasó a Dumois, un pueblo ferroviario al sur de Banes, donde permaneció varias semanas en la estación y sus alrededores, haciendo pequeños encargos para los trabajadores del ferrocarril y durmiendo algunas noches allí. Más tarde pasó por Antilla y, en 1918, consiguió trabajo como guardafrenos en la línea ferroviaria de United Fruit que unía Banes con Antilla. En 1919 se trasladó a Camagüey, donde trabajó para los Ferrocarriles del Norte y alcanzó una mayor independencia económica. Durante esta etapa sufrió un grave accidente ferroviario que le lesionó una pierna y lo mantuvo varias semanas sin trabajar. En 1921, Batista decidió incorporarse al Ejército cubano. El historiador Frank Argote-Freyre atribuye esta decisión, en parte, a la búsqueda de una mayor seguridad económica y de oportunidades para superarse. El Ejército ofrecía alojamiento, comida y un salario modesto. Argote-Freyre considera probable que las posibilidades educativas también influyeran, aunque no sabemos con certeza qué factor tuvo mayor peso en la decisión. Según Argote-Freyre, se alistó en Camagüey y poco después pasó a La Habana, donde el 14 de abril de 1921 ingresó como soldado raso en el Primer Batallón, Cuarta Compañía de Infantería, y fue asignado a Camp Columbia. Su ingreso al Ejército cubano cerró esta primera etapa de su vida y abrió una nueva. FUENTES Frank Argote-Freyre. Fulgencio Batista: The Making of a Dictator. Rutgers University Press, 2006. Edmund A. Chester. A Sergeant Named Batista. New York: Henry Holt and Company, 1954. Cuba. Constitución del 21 de febrero de 1901. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. National Archives and Records Administration. “Platt Amendment.” U.S. Department of State, Office of the Historian. Documentación histórica sobre Cuba y la Enmienda Platt. José Luis Reyes González. “Los enclaves azucareros de la región nororiental de Cuba (1900–1930): El batey del central Tacajó.” Tiempo y Espacio, vol. 24, n.º 61, 2014, pp. 393–411.

  • HISTORIA

    Estoy desempolvando el archivo. Hay historias que no quiero contar deprisa. Estoy buscando fechas, voces, lugares y detalles para empezar esta sección como merece. La primera historia ya viene en camino. Calle histórica de La Habana en blanco y negro, representación de la memoria y la historia de Cuba

  • CULTURA

    Estoy siguiendo unas cuantas pistas. Música, costumbres, palabras, personajes y pequeñas cosas que dicen muchísimo de quiénes somos. Estoy reuniéndolas para contártelas con calma y con contexto. Nos vemos por aquí muy pronto. El arte también guarda memoria. Una mirada a las expresiones que forman parte de la cultura cubana.

  • ESENCIA

    Estoy guardando esas cosas que no caben en una fecha. Un cafecito. Una ventana abierta. El ruido de una calle. El mar al fondo. Hay recuerdos y detalles que también cuentan a Cuba, y quiero darles su lugar aquí. Estoy preparando este rincón con especial cariño. Hay escenas cotidianas que también cuentan quiénes somos.

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